Review The King of Fighters ’94: el arcade que unió a SNK para derrotar a Capcom

Portada de The King of Fighters '94

Imagina que eres SNK a principios de los noventa. Tienes un puñado de sagas de lucha decentes — Fatal Fury, Art of Fighting, algunos héroes de Ikari Warriors y Psycho Soldier — pero cada una pelea sola en su esquina mientras Capcom se ríe a mandíbula batiente con Street Fighter II y sus millones de monedas. ¿La solución? Juntar a todos tus personajes estrella en un solo ring, inventar un formato de combate que nadie había visto antes, y plantarle cara al gigante con todo el estilo que solo Osaka puede ofrecer. Eso es exactamente lo que pasó en 1994. Eso es The King of Fighters ’94.

  • Título: The King of Fighters ’94
  • Año: 1994
  • Sistema/s: Arcade (Neo Geo MVS), Neo Geo AES
  • Desarrolladora: SNK
  • Género: Lucha

¿De qué va esto?

La premisa es de esas que suenan a guion de anime de los noventa: un misterioso empresario llamado Rugal Bernstein organiza el torneo de lucha más importante del mundo, invitando a los mejores guerreros del planeta. Lo que Rugal no cuenta es que tiene un plan mucho más siniestro que simplemente coronar al equipo ganador. Pero vamos, tú no vas a jugar a KOF ’94 por la trama. Vas a jugar porque, por primera vez en la historia, puedes elegir un equipo de tres luchadores y enfrentarte a otro equipo de tres en combates por eliminación directa.

El plantel es un festival de nostalgia para cualquiera que haya crecido con los arcades de SNK. Terry Bogard y compañía de Fatal Fury. Ryo Sakazaki y familia de Art of Fighting. Ralf y Clark de Ikari Warriors. Athena Asamiya de Psycho Soldier. Y como cereza, tres caras nuevas lideradas por un tipo con chaqueta de cuero y poderes de fuego llamado Kyo Kusanagi. Es como si Marvel hubiera decidido juntar a los Vengadores, los X-Men y los Cuatro Fantásticos en una sola película, pero en versión arcade y con más puñetazos.

El juego en acción

La revolución de KOF ’94 está en su sistema 3-vs-3. No es tag team como Marvel vs. Capcom; aquí no hay cambios en medio del combate. Es una eliminación directa: tu primer luchador se enfrenta al primero del rival, y el que gana se queda en el ring con la misma barra de vida que le queda para enfrentarse al siguiente. Así hasta que uno de los equipos se queda sin miembros. Esto cambia por completo la estrategia. No sirve tener un solo personaje rotísimo si los otros dos son mancos. Necesitas un equipo equilibrado, y eso obliga a aprender al menos tres personajes si quieres llegar lejos.

Los controles siguen la filosofía de SNK: cuatro botones (dos puñetazos, dos patadas) con un feeling más pesado y táctico que el de Capcom. Los movimientos especiales requieren precisión, y el desesperación — esa barra que se llena al recibir daño y permite ejecutar superataques devastadores — añade una capa de tensión a cada combate. Cuando tu personaje brilla en rojo y tienes la barra al máximo, el arcade entero sabe que algo épico puede pasar en cualquier momento.

El roster, aunque no enorme comparado con juegos posteriores, está perfectamente diseñado. Cada equipo tiene una personalidad clara. Los de Japón son los novatos con Kyo al frente. Los de Fatal Fury aportan el carisma del sur. Los de Art of Fighting traen su estilo de karate cinematográfico. Y luego está el equipo de Ikari Warriors, comandado por el coronel Heidern, que parece haber salido de una película de acción de Stallone y se mueve como tal. La dificultad es considerable, especialmente contra Rugal, cuyo patrón de ataque te hará sudar sangre la primera vez que te enfrentes a él.

Captura de pantalla de The King of Fighters '94
The King of Fighters ’94 en acción arcade

¿Cómo ha envejecido?

Captura de pantalla de The King of Fighters '94
Los sprites de SNK siguen imponiendo treinta años después

Visualmente, KOF ’94 sigue siendo un espectáculo. Los sprites de SNK eran enormes para la época, con animaciones fluidas y un nivel de detalle que hacía que cada personaje tuviera personalidad hasta en la forma de caer. Los fondos están llenos de vida — el puerto de España, el estadio de Japón, el barco de Rugal — y la banda sonora, con sus temas de rock y synth, pega exactamente donde tiene que pegar.

Desde la perspectiva actual, el juego tiene algunas aristas. El balance no es perfecto: ciertos personajes claramente superan a otros, y el hecho de no poder formar equipos personalizables (debes elegir entre los equipos prefijados) puede frustrar a quienes quieran jugar con su trío soñado. Esta limitación se corrigió en KOF ’95, pero aquí es lo que hay. Aún así, la jugabilidad sigue siendo sólida. Los combos no son tan largos ni tan espectaculares como en los juegos de lucha modernos, pero cada golpe conecta con un peso satisfactorio que muchos fighters actuales han perdido por el camino.

Captura de pantalla de The King of Fighters '94
Un combate épico en las calles de España

Veredicto final

The King of Fighters ’94 no es solo un juego de lucha más. Es el Big Bang de una de las sagas más longevas de los videojuegos, el momento en que SNK decidió que ya estaba bien de ser el segundo plato y se sentó en la mesa principal con los codos bien afuera. Si eres fan de los fighters clásicos, jugarlo hoy es como descubrir el origen de un universo que todavía sigue expandiéndose treinta años después. Y si nunca le has dado una oportunidad, prepárate: Rugal no acepta excusas, y tu cartera de monedas lo va a notar.

Puntuación: 8.5/10

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