Más allá de Sonic: 3 juegos de Mega Drive con auténtico Blast Processing
Todos conocemos a Sonic. El erizo azul fue la estrella, la cara visible, el reclamo perfecto para vender Mega Drive a mediados de los 90. Pero vamos a ser honestos: si solo hubo algo que justificó el precio de la consola, fueron los juegos que vinieron después del erizo. Juegos que no necesitaban un personaje animado para vender, porque simplemente eran mejores que la competencia.
Hoy vamos a hablar de tres juegos que demostraron que Mega Drive no era solo velocidad: era potencia bruta. El tipo de juegos que hacían falta explicarte en el recreativo o en casa de tu amigo con Genesis para que entendieras por qué habías elegido el bando correcto.
3. Gunstar Heroes (1993)
Treasure salió de Konami harto de hacer secuelas de Contra y creó uno de los juegos más intensos que ha existido nunca en 16 bits. Dos hermanos Gunstar con armas que puedes combinar a tu gusto, niveles que puedes jugar en cualquier orden, y una cantidad de enemigos en pantalla que hacía temblar.
Lo más curioso: este fue el juego debut de Treasure. Su primer trabajo público. Y ya desde el principio demostró que podían superar a cualquier cosa que hubieran hecho en Konami. Los bosses son descomunales, la acción no para, y hay un nivel de shooter horizontal metido en medio que parece un juego completo aparte.
Gunstar Heroes demostró que Mega Drive podía manejar acción arcade sin compromisos.
2. Thunder Force IV (1993)
Technosoft creó lo que muchos consideran el mejor shoot’em up de 16 bits, punto. No hay discusión. Scroll horizontal devastador, escenarios que parecen salidos de una película de los 80, y una velocidad de proyectil que otras consolas no podían igualar.
El chip de sonido YM2612 de Mega Drive permitía un síntesis FM que la SNES solo podía soñar. Las melodías de Thunder Force IV siguen siendo icónicas 30 años después. ¿Y la dificultad? Ponle un reto que te haga volver al arcade.
Este juego justificaría él solo tener una Mega Drive aunque nunca hubieras oído hablar de Sonic.
1. Streets of Rage 2 (1992)
Aquí está el rey indiscutible. El beat ’em up que nunca pudieron igualar en SNES. La secuelita del Streets of Rage original no solo mejoró: reinventó el género. Dos personajes jugables con estilos de combate completamente diferentes, banda sonora de Yuzo Koshiro que sonaba como techno japonés del futuro, y una cantidad de enemigos por pantalla que hacía temblar.
Lo que hacía especial a Streets of Rage 2 era cómo usaba el procesador 68000 para velocidad de animación que otra consola no podía igualar. Los frames de animación eran fluidos, los golpes llegaban cuando tú querías, y la respuesta del control era inmediata. Esto era lo que SEGA llamaba Blast Processing cuando no sabía cómo explicar lo que pasaba.
Puedes poner a cualquiera como número 1. Nosotros nos quedamos con Axel y Blaze rompiéndose la cabeza contra cientos de matones en una ciudad futurista. Ese fue nuestro Sonic.
La guerra de los 16 bits no se decidió por el marketing. Se decidió en los carts que metíamos en nuestras consola cuando nuestros padres no miraban. Y en esa guerra, Mega Drive tenía un arsenal que SNES nunca pudo igualar.
¿Cuál es el tuyo? Nos vemos en los comentarios, que hoy hay debate.